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11 de Febrero del 2008 |
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Energía y materia prima
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MIGUEL ÁNGEL LLANA Los países desarrollados utilizan recursos que han de importar cada vez en mayor cantidad y porcentaje porque su economía, su modelo económico, depende esencialmente de ellos. Pero, cuando se habla de energía, la dependencia es aún mucho mayor y más específica. Las materias primas en general pueden ser sustituidas unas por otras, aunque, en la práctica, la escasez y el incremento de su consumo hacen que cualquier sustitución no aporte ventajas ni siquiera a medio plazo. |
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En cuanto a los recursos energéticos, la cuestión se agrava porque la energía es imprescindible y es además insustituible en el proceso productivo y en cualquier actividad económica y social; por esta razón -y por otras- toda la sociedad y toda la economía capitalista es tremendamente vulnerable y lo es con un gran efecto multiplicador porque en cuanto las expectativas de negocio o de beneficio no sean favorables todo se viene abajo. |
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La revolución industrial y agrícola se ha basado y se mantiene con consumos ingentes de energía que cada año ha de incrementar más, de modo que sin esta escalada creciente de consumo todo el «progreso» se derrumbaría al instante; una simple avería en el suministro eléctrico que dure más allá de unos minutos colapsa todo y ocasiona pérdidas millonarias. Lo mismo sucede ante cualquier incertidumbre acerca del abastecimiento del petróleo o gas. |
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A pesar de tanto progreso y de tantos descubrimientos, son los recursos, especialmente los energéticos, los que marcan el límite y condicionan el desarrollo del modelo neoliberal, capitalista o como quiera que se le denomine. Pero estos recursos que, en su mayoría, no son renovables, son además limitados, tanto si nos referimos a las materias primas como a las fuentes de energía. Con la energía no se puede jugar ni especular como se hace en la Bolsa para obtener más energía a cambio de nada, sólo se especula con su precio como se hace en el mercado de cereales, de alimentos o en las recalificaciones urbanísticas. La energía, como cualquier otra materia prima como los metales, por ejemplo, el cromo, vanadio, oro, etcétera, sólo son los que hay en los yacimientos y sus reservas no entienden de abusos. |
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Algunos países «desarrollados» se felicitan por conseguir que el incremento del consumo de energía crezca menos que su producto interior bruto, PIB, pero su consumo sigue creciendo y con ello su dependencia energética, las emisiones de CO2, el cambio climático y la degradación del medio ambiente; esto no puede resolverlo el modelo económico capitalista, sólo agravarlo. En otros países, España entre ellos, el consumo de energía crece más que el PIB -ineficiencia energética-, de modo que el presente de unos y otros sigue dependiendo, cada vez más, de la energía -y de las materias primas-, con el presente y el futuro a expensas de una energía que no es renovable, que no es sustituible, que es limitada y que han de importar cada vez en mayor cantidad. |
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Pero, ante este reto, en vez de buscar soluciones de verdad con la utilización de energías renovables o con modelos que primen sobre todo el ahorro, países como Estados Unidos, la Unión Europea incluyendo especialmente a España, además de incrementar el consumo, se apuntan al modelo de desarrollo insostenible y a una política intervencionista y belicista metiéndose en conflictos o guerras sin fin que no sólo no resuelven el problema sino que lo agravan, perdiendo, además, un tiempo y unos recursos valiosos para intentar resolver el problema. |
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Dicen que con el modelo capitalista se han conseguido grandes avances en todas las ciencias, pero sin duda no en las sociales, y que estos progresos salvan vidas, que millones de personas tienen una salud mejor y una esperanza de vida mayor, pero se olvida que decenas de millones murieron cruentamente sólo en las guerras europeas entre capitalistas el pasado siglo y que cientos de millones han muerto, y siguen muriendo de hambre, miseria o asesinados por las invasiones, guerras y genocidios necesarios para imponer un modelo que necesita mantener la ocupación y el control de otros países y de grandes regiones para acaparar sus recursos al precio que sea. |
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En España el autoabastecimiento energético está ya por debajo del 5% y disminuye cada año, es decir, hemos de importar más del 95% de la energía primaria que consumimos, incluyendo el mineral de uranio. El incremento de consumo anual, cerca del 3%, crece más que las energías renovables, que apenas llegan al 6%, pero hablando de energía y de materias primas si nos referimos a Asturias la cosa es aún más preocupante. |
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